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26. ene., 2017

Esperamos no repetirnos, porque son ya muchas entradas entre los dos blogs que llevamos entre manos y n ome está siendo fácil "dominar" la tecnología" de estas máquinas mías que han andado revueltas estos días, pero me gustarçia comenzar hablando de LAS PERSONAS Y A CALIDAD.

El sistema que he elegido no me permite título largos y ante la necesidad de acortarlo he elegido CALIDAD como témin definitorio de esta primera entrada, pero mi idea es incidir en la importancia de las personas en todo proceso de mejora de las instituciones (en general y de las educativas en particular).

INTRODUCCIÓN 

Es obvio que el “factor humano” es capital en el desarrollo de los procesos de mejora, entre otras cuestiones porque uno de los objetivos de esa mejora es la satisfacción de los elementos humanos que pertenecen a la institución de que se trate. 

En la literatura acerca de la calidad estos “elementos humanos” son considerados como clientes y el eje de los “procesos de calidad” la satisfacción de sus necesidades. 

En general se habla de clientes refiriéndose a los agentes internos y externos de una organización (DUNHAM, 1995) (GENTO, 1996, los denomina “identificadores”). Según esta distinción, cliente interno sería el personal u órgano vinculado directa o indirectamente con la organización y actividad de la organización y cliente externo a la persona u órgano demandante de esa actividad u organización. 

El problema es precisar esa distinción general en el mundo educativo. Entendemos que tanto alumnos como profesores y personal de administración y servicios (personal no docente) son clientes internos, mientras que clientes externos del mundo educativo serían los entornos social, laboral, familiar ... de dichas personas, en tanto que “receptores” del impacto de lo sujetos que han pasado por el proceso propio de las instituciones educativas. 

La relación cliente - calidad se fundamenta en dos acciones: Detección y Satisfacción de necesidades. La detección se basaría en el análisis de factores como comunicación, participación y motivación, que serían, a su vez, ámbitos de mejora, a través de satisfacer los sistemas de corresponsabilización, comunicación, formación y recompensa. 

Desde otro punto de vista, FULLER (1993) señala seis características que deben estar presentes en las personas implicadas en procesos de mejora. 

•1.-Estar convencido de que hay un problema que precisa ser resuelto 

•2.-Estar convencido de que ese tipo de problema puede resolverse 

•3.-Estar convencido de que uno puede aprender a resolver el problema de la organización 

•4.-Estar dispuesto a realiza rcambios fundamentales 

•5.-Estar dispuesto a continuar con las olución frente a la adversidad 

•6.-Estar dispuesto a contar con ayuda externa. 

 

En todos los casos no estaría de más recordar, antes de seguir adelante, los principios de calidad total divulgados por la Asociación Española para la Calidad (AEC): 


• 1.-La calidad se refiere a todas las actividades
• 2.-La calidad es una responsabilidad individual
• 3.-Satisfacer al cliente interno
• 4.-Poner énfasis en la prevención
• 5.-Promover la participación y la colaboración
• 6.-Comprometerse con el trabajo bien hecho y la mejora continuada • 7.-Potenciar e impulsar el trabajo en equipo
• 8.-Involucrar a los proveedores en el proceso de mejora
• 9.-Fomentar la información, la comunicación y el reconocimiento
• 10.-Satisfacer al cliente en calidad, coste y plazo.

Pero vamos con  el Personal (docente y no docente). El fin último del análisis que pretendemos es establecer las coordenadas de su actuación para que podamos hablar de centros educativos de calidad. Parece claro que este tipo de abstracciones necesitarán de adecuación a cada realidad concreta, a cada centro, por lo que lo que sigue debe ser tomado como referente general de esa adecuación. 

La actual realidad de nuestros centros educativos exige la concurrencia de dos tipos de actividad, cada una de las cuales requiere especificidad, dada su diferenciación: una relativa a la directa atención del proceso de enseñanza-aprendizaje y otra dirigida a atender algunas de las necesidades físicas necesarias para que ese proceso pueda establecerse en las condiciones que las instituciones y dicho proceso requieren. El primer tipo de actividad quedaría cubierto por la acción profesional de los docentes y el segundo por el personal de administración y servicios (personal no docente). 

En puridad, hablar y asumir la calidad como eje rector de una actividad es buscar la mejora en los procesos y en los resultados a través de una planificación, actuación y verificación adecuadas.