10. feb., 2017

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MÉTODO: LA INTUICIÓN Y LA ACTIVIDAD DIDÁCTICAS 

La intuición ha sido entendida, por autores como Bacon, Comenio, Locke o Pestalozzi, como la base del conocimiento. En general la intuición es un procedimiento de acceso al conocimiento por medio de la experiencia sensible, inmediata, no diferida. De este modo, la intuición hace referencia al mundo de los sentidos, a lo sensible, a relaciones con el exterior, pero también el mismo término tiene connotaciones internas, intelectuales. 

Se trata de que estemos en contacto con algo material, visible, audible, tangible, que percibimos por los sentidos, o bien aquel cúmulo de sensaciones que nos permitan "intuir", (ver) mentalmente soluciones a situaciones complejas.

La gran impulsora y defensora de la intuición ha sido la Escuela Nueva. EL principio de la intuición rompió drásticamente con el verbalismo pedagógico imperante, cambió las palabras por cosas, la deducción por la inducción a partir de la intuición, pero "los métodos pedagógicos intuitivos son de un rango muy inferior a los métodos operativos activos" (Benedito, V.). Los métodos intuitivos constituyen una fase intermedia entre los verbales y los activos. 

La actividad no está solamente en el "hacer" físico o manipulativo. Pensar, reflexionar... son también manifestaciones de la actividad necesaria en el hecho de aprender.

Algunos consejos o consideraciones respecto al principio de actividad nos los proporciona Marín en forma de condiciones que ha de contemplar una enseñanza que se considere activa: 

1.Plantear situaciones problemáticas, que creen cierta tensión mental. El dogmatismo incita a la pasividad

2. Se estimula más la participación planteando dificultades asequibles que presentando saberes acabados y todo resuelto. 

3.Aprender haciendo (learning by doing). Ejerciendo todas las capacidades del alumno, no sólo jugar o trabajar, sino ejercitando labores más "académicas" como redactar un informe, resolver problemas, realizar un experimento, resumir un texto, etc. 

4.Las actividades deben estar incluidas y contempladas en un curriculum homogéneo, no deben presentar actividades añadidas superficialmente. 

5.Las programaciones deben ir dirigidas a planificar las actividades que el alumno debe realizar más que las actividades, objetivos o contenidos que el profesor debe tratar. Dichas actividades de los alumnos deben incluir un plan de trabajo con indicación de tareas, secuencializado e individualizado. 

6.Las tareas deben ser motivadoras y con significado para el ejecutante. El conocer los intereses y las necesidades es primordial, así potenciaremos el interés, se generarán nuevas necesidades, combatiremos el aburrimiento y la pasividad. 

7.Mantener el espíritu de superación y de critica constructiva respecto a las tareas realizadas. Potenciar la autoevaluación con criterios de satisfacción personales y que permita conocer los progresos individualmente. 

8.Considerar, en su justa medida, el esfuerzo personal. 

9.Insistir en la aplicación, en el campo real y de la vida cotidiana, de los conocimientos y de las técnicas aprendidas. 

10.Potenciar el trabajo autónomo y los autoaprendizajes. 

 Entender la actividad como investigación es una posibilidad didáctica digna de ser considerada. Lógicamente, no nos referimos a la labor que debe llevar a cabo un científico con el afán de aportar nuevos conocimientos o pequeños o grandes descubrimientos, sino a una labor mucho más discreta, pero no por ello menos importante para el alumno. No olvidemos que si los conocimientos no se presentan acabados hay en ellos mucho por descubrir, por investigar. Esta visión de la investigación como método puede aplicarse en la escuela con facilidad por poco que nos esforcemos. Aunque entran otras posibilidades, mencionaremos, por citar un ejemplo, la aplicación del método científico y los grupos de trabajo (proyectos). 

La traslación de los pasos para la aplicación del método científico a la actividad escolar no es difícil en la mayoría de los casos. Estos pasos son, según Bunge M.): 

a."Enunciar preguntas bien formuladas y verosímiles. 

b.Arbitrar conjeturas, fundadas y contrastables con la experiencia, para contestar a las preguntas. 

c.Derivar consecuencias lógicas de las conjeturas. 

d.Arbitrar técnicas para someter las conjeturas a contrastación. 

e.Someter las técnicas a su vez a contrastación para comprobar su relevancia. 

f.Llevar a cabo la contrastación e interpretar sus resultados. 

g.Estimar la pretensión de verdad de las conjeturas y de la fidelidad de las técnicas. 

h.Determinar los dominios en los cuales valen las conjeturas y fidelidad de las técnicas, y formular nuevos problemas originados por la investigación". 

Su traslación a la escuela podría venir dada por: formulación de interrogantes válidos, conocimiento de la metodología de acción y pasos a seguir, formulación de hipótesis, proporcionar material para la observación y experimentación, registro de observaciones y datos, contrastación de la hipótesis, informaciones bibliográficas complementarias, elaboración de un informe con las conclusiones.  

El método de proyectos ideado por Dewey y desarrollado por Kilpatrick y aplicable tanto individual como colectivamente, tiene una doble finalidad: acercar la escuela a la realidad social y natural del niño, y potenciar enseñanzas activas con poder funcional en tanto que satisfagan necesidades. 

Cuatro son los tipos de proyectos básicos:

- Proyectos de producción, de elaboración de algo. 

- Proyectos de utilización: utilizar y valorar aparatos, instrumentos, etc. ya elaborados.

- Resolver problemas de todo tipo: de seguridad, técnicos, sociales, etc. 

- Proyectos de carácter técnico o científico, con el fin de mejorar técnicas de estudio o de trabajo.