12. feb., 2017

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LOS MODELOS CENTRADOS EN EL ALUMNO: INTRODUCCIÓN

Ya hemos apuntado que los modelos metodológicos suponen una concepción del proceso de Enseñanza-Aprendizaje, que se muestra, sobre todo, en el protagonismo que conceden a los elementos didácticos: docente, discente, contenido, recursos, objetivos, evaluación, organización, etc. 

Pues bien, en este apartado presentaremos modelos centrados en el discente, pero desde perspectivas distintas: 

a) Modelos que consideran al discente como sujeto de Enseñanza, en los que realmente el papel más relevante es para el docente. En puridad son modelos protagonizados por el contenido, por la transmisión cultural y, como consecuencia, giran en torno a la Enseñanza. El docente es el director o agente principal de transmisión y el discente un mero receptor. Su pretensión es lograr mejor Enseñanza a través de una más eficiente presentación de contenidos. Su modelo por autonomasia es el de la "globalización", pero conviene señalar su evolución o, al menos, algunos hitos importantes de ella: Método global o natural - Centros de interés - Otros modelos - Las Unidades Didácticas. 

b) Modelos que enfatizan en el discente como sujeto de Aprendizaje. En ellos la Enseñanza es considerada como una variable de la función de Aprendizaje. El elemento clave es, pues, el discente, mientras que el docente se convierte en un sistema mediacional para el logro de la integración de los aprendizajes. 

Estos modelos toman como referencia la Enseñanza individual y, con variaciones derivadas de concepciones diversas, en su desarrollo podemos considerar estos momentos: Agrupaciones diferenciadas - Atención individualizada - Enseñanza prescrita y guiada individualmente - Enseñanza Personalizada. 

Pretendemos mostrar los modelos individualizadores como producto del devenir histórico, atendiendo a su focalización sobre los elememtos del acto didáctico y viendo su papel (funciones y relaciones) en su aplicación.
Para ello es importante: 

  • . Que, ayudados de la lectura de obras relevantes al respecto y de la reflexión, se logre situar convenientemente el papel de docente, discente, contenido, organización, etc., en la configuración de los modelos metodológicos. 
  • . Que se distinga el protagonismo del contenido y, como consecuencia, de la enseñanza, el papel del profesor y del alumno en los modelos de Globalización. 
  • . Que se distinga, asimismo, cómo la enseñanza pasa a ser una variable de la función de aprendizaje y cómo afecta a la consideración de docentes y discentes en los modelos individualizadores. 
  • . Que, dada una situación de enseñanza-aprendizaje en la que prevalezcan necesidades-intereses de transmisión cultural o individuales, pueda diseñarse- aplicarse un modelo adecuado. 
  • . Que, en definitiva, se comprenda que todo proceso de enseñanza-aprendizaje no puede considerarse bajo ópticas restrictivas. 

LA "GLOBALIZACIÓN" DE LA ENSEÑANZA : Su punto de arranque: método "natural" 

La globalización se muestra como un principio de base psicológica centrado en el discente, resaltando aspectos o factores del aprendizaje como actividad personal y global.

Dos tipos de problemas subyacen en la solución "globalizadora", uno relativo a los contenidos de la enseñanza y otro referente a su significación en los aprendizajes del alumno. Históricamente había cobrado vigencia la ordenación temática de los contenidos de la enseñanza, organizados por "materias" de aprendizaje y dando lugar a procedimientos analíticos de enseñanza, (cuyo eje de presentación era la LECCIÓN), como si nociones, materias y realidad no tuviesen nexos y tomando como base la "teoría atomista". 

Como reacción surge, en primer lugar, lo que se denominó "método global" o “natural", como intento de estructurar sintéticamente sobre todo la enseñanza de los "conocimientos instrumentales de base" (lectura, escritura y cálculo). El paso de tratar estas microestructuras culturales como un todo a buscar unidad en contenidos de un modo más amplio se logra a través del principio de "concentración", que, en la práctica, usaba dos criterios de agrupación de contenidos: uno logocéntrico y otro didáctico (concentración por similitudes científicas o por el trabajo escolar). En ambos intentos se incidía en el contenido, sin tener en cuenta para nada el sujeto discente. 

La consideración sobre los aspectos psicológicos determina el cambio cualitativo generador del principio de "globalización". Se parte del sujeto discente y, en concreto, de atender sus exigencias evolutivas, sus necesidades y sus intereses. Es esto lo que rompe el sistema de organización lógica de los contenidos y lo que da lugar a su articulación psicológica. En la práctica se sigue usando la organización de contenidos por "concentración", esto es, se aboga por agrupar contenidos en torno a elementos significativos, pero el criterio de esta concentración no es el contenido, sino su destinatario, el discente, de tal modo que en esas agrupaciones priva lo virtualmente significativo para el discente. No es extraño que se haya apuntado que "la globalización es una genial metáfora de situaciones didácticas centradas en el sujeto"