20. feb., 2017

Texto

ENSEÑAR Y APRENDER

Una estrategia didáctica vertebra una suma de acciones didácticas, atribuye al conjunto de estas una interrelación pretendidamente coherente al orientarlas al logro de determinados objetivos de aprendizaje. 

Una estrategia didáctica, desde nuestro enfoque, básicamente es una estrategia para el aprendizaje. En este sentido nuestra aproximación a la didáctica, como ciencia y tecnología de los procesos de enseñanza y aprendizaje, se hace desde una finalidad eminentemente práctica. Nos interesa la didáctica en tanto en cuanto, como profesores, podemos valernos de ella para resolver nuestro problema a través del planteamiento, diseño y aplicación de acciones concretas con nuestros estudiantes como docente (Fandós). 

Es evidente que hay un acervo de principios y valores educativos sobre los que descansa la intervención de cualquier docente. Se refieren básicamente a qué naturaleza, funciones y características atribuimos a la educación (Serrano y Pons). En nuestro caso un primer nivel viene dado por los principios acerca de la naturaleza y las funciones de la educación. Éstos, a su vez, entran en relación con las características específicas que atribuimos a los procesos de construcción de conocimiento en el aula para finalmente situarnos en los principios explicativos de la enseñanza y el aprendizaje que se desarrolla en el marco de nuestra acción didáctica concreta.

Según Serrano y Pons (2011), desde una perspectiva aplicada al constructivismo, estos tres niveles marcan las pautas de una reflexión que va desde lo más general, qué es ser constructivista, a lo más particular y desde nuestro planteamiento práctico particularmente interesante, cómo puedo actuar como constructivista. Nos pareció desde un primer momento un marco conceptual de referencia útil para la investigación-acción que desarrollábamos, entendida esta en buena medida como un proceso reflexivo de mejora de nuestra propia práctica docente. 

Es cierto que bastantes profesores no reconocen en su actuación los tres ejes anteriormente reseñados ni su relación. Obviamente ejercen la enseñanza conforme a principios y valores, de hecho éstos se reflejan en sus prácticas, pero no son objeto de identificación ni de análisis sistemáticos. Es evidente que no es nuestra posición.

A partir de una reflexión centrada en qué enseñábamos y orientada al estudio de cómo lo hacíamos y por qué, estaríamos en condiciones de adoptar la perspectiva adecuada para una intervención eficaz, de mejora de la Enseñanza y el Aprendizaje, aprovechando para ello las posibilidades de las TIC. 

 

(Visión deudora  con la del profesor Canario Dr. ACOSTA)