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21. feb., 2017

EL ACTO DIDÁCTICO

El acto didáctico y la relación entre enseñanza y aprendizaje 

En el ámbito institucional y desde una perspectiva curricular, la enseñanza es reconocible como una actividad intencional exclusivamente humana basada en la interacción comunicativa y que tiene por objeto el aprendizaje (Zabalza). Su finalidad es dirigir, impulsar y apoyar el proceso de aprendizaje. 

De otra parte, un primer acercamiento al concepto de acto didáctico nos remite a actuaciones intencionales que favorecen el aprendizaje en el marco de una estrategia didáctica (Carrasco). Compartimos la aproximación conceptual según la cual en la estrategia se reconoce la combinación de técnicas y actividades que, dirigidas y apoyadas por el profesor, y con la finalidad de lograr objetivos de aprendizaje determinados, se aplican durante un periodo de tiempo dado y en relación con estudiantes, normalmente en grupo. En palabras de Salinas, Pérez y De Benito, la estrategia es «el conjunto de procedimientos que, apoyados en las adecuadas técnicas de enseñanza, tienen por objeto alcanzar los objetivos previstos, o lo que es lo mismo, desarrollar el proceso de Enseñanza y Aprendizaje en las mejores condiciones». Por tanto los actos didácticos contribuyen al logro de esas metas de aprendizaje cuando se insertan en un marco orientado e intencional –estratégico–, o sea, en una estrategia didáctica

Shulman apunta la conveniencia de investigar el acto didáctico desde la consideración de, al menos, cuatro elementos: el profesor, el alumno, el contenido y la actividad. Desde la perspectiva curricular Marqués también reconoce cuatro elementos en el acto didáctico: el docente, quien normalmente plantea la aplicación de las actividades orientadas al aprendizaje de acuerdo a una estrategia; el discente, quien intenta aprender a través de la interacción con los recursos formativos conforme a la orientación marcada por el docente; los contenidos, qué es lo que se pretende que los discentes aprenden; y el contexto, o sea, las condiciones espaciales, temporales, recursos, etc., que condicionan el desarrollo del acto. En general, estamos ante esquemas aceptados por el profesorado como referencia de su actuación y que han orientado el diseño y el desarrollo curricular durante siglos: enseñamos (docente) a alguien (discente) para que aprenda algo (contenidos) y para ello nos valemos de la actividad, y además lo hacemos en un contexto que determina el proceso seguido

Si descendemos a una descripción centrada en la consideración de la enseñanza como evento comunicacional, podemos plantear la presencia de los elementos que, con carácter general, se contemplan en cualquier acto comunicativo: transmisor (fuente de información), mensaje (contenido, código y forma de transmisión), canal (medio que facilita la comunicación) y receptor. 

No obstante, lo más relevante no es el reconocimiento en el acto didáctico de unos u otros elementos, normalmente resultado de perspectivas diferentes de aproximación al objeto. Lo fundamental es determinar qué importancia se le otorga a cada uno y especialmente de qué modo se aborda el análisis de las relaciones que se establecen entre ellos desde una visión holística. Esto ayuda a establecer correspondencias entre, modelos didácticos y diseños instruccionales, de una parte, y concepciones didácticas de referencia, de otra: enfoques didácticos comunicativo, sistémico y curricular 

Dada nuestra pretensión de mejora docente vinculada al desarrollo de una estrategia de investigación-acción práctica, la aproximación que hacemos al acto didáctico y al proceso de Enseñanza y Aprendizaje en su conjunto se sitúa dentro de la tradición didáctica curricular interpretativa. Además, sin que quepa por nuestra parte consideración de contradicción alguna, también nos parece útil una visión del proceso de Enseñanza y Apredizaje que incida en su naturaleza comunicativa mediada, principalmente por el papel que otorgamos a las TIC como medio didáctico y también por la contribución que para el aprendizaje atribuimos a la interacción colaborativa entre estudiantes y de éstos con el docente. Dicho con otras palabras, nos interesa el acto didáctico en tanto en cuanto es proceso de comunicación mediado, tecnológica y humanamente, y orientado al logro de objetivos de aprendizaje en una perspectiva de análisis que contempla el contexto, donde confluye y a la vez se determina la interacción de lo psicológico y lo didáctico (Gimeno). 

Conforme al interés propio nos acercamos primero a la interpretación de acto didáctico como acción orientada a facilitar el aprendizaje. En este caso, la intervención del docente (enseñante) intenta provocar en el discente (aprendiz) el aprendizaje de unos contenidos (Marqués,). La eficacia de una estrategia didáctica la determina si finalmente se logran o no las previsiones de aprendizaje. 

El profesor apoya el aprendizaje en de la orientación, la motivación, la selección y el uso de recursos... En el otro extremo de la relación, los estudiantes, gracias a la interacción con los recursos formativos y los medios previstos, son invitados a realizar aprendizajes, en la enseñanza formal institucional, bajo la supervisión del profesorado. De acuerdo a un acercamiento al proceso de Enseñanza y Aprendizaje podemos reconocer los siguientes elementos: objetivos didácticos (de aprendizaje), contenidos, medios, relaciones de comunicación, organización y evaluación. El motor es la comunicación, el elemento integrador que hace operativo el sistema. 

Para Marqués la actuación docente es de naturaleza comunicativa. Resulta eficaz si al final es capaz de movilizar la actividad interna del estudiante desde el desarrollo por este de las operaciones cognitivas apropiadas en interacción con los recursos. El docente es el impulsor del proceso, y lo hace a través de tareas diversas, por ejemplo, la selección y la preparación de recursos de aprendizaje, de evaluación, la labor de presentación y guía de las actividades, etc. 

La referencia es la consecución de aprendizajes concretos, explícitos a partir de la formulación de objetivos educativos que, según Marqués, afectan tanto a valores y actitudes ante el desarrollo personal y la vida social (reflexividad, participación, colaboración...) como a herramientas esenciales para el aprendizaje (lectura, escritura, expresión, cálculo, búsqueda y tratamiento de información, técnicas de trabajo individual y grupal...), contenidos básicos de aprendizajes y conocimientos teóricos y prácticos aplicados. El modelo también contempla el contexto (disponibilidad de medios, organización, limitaciones espaciales, temporales....) y los recursos didácticos. En este sentido la eficacia de los recursos dependerá de cómo el profesorado apoya a los estudiantes para su uso, normalmente a través de la actividad. Finalmente el elemento articulador es la estrategia didáctica. El profesorado, a través de ella, proporciona a los estudiantes motivación, recursos y orientación para el logro de los aprendizajes previstos. En este sentido es crítico el papel de la evaluación, tanto de aprendizajes como del proceso mismo, de la propia acción didáctica desde la perspectiva de si es o no eficaz para el logro de los objetivos. 

Otra perspectiva de aproximación al acto didáctico apropiada para nuestro propósito, desde una perspectiva metodológica que busca la conciliación con la tradición curricular, es la que repara fundamentalmente en su naturaleza comunicativa. Es cierto que la práctica totalidad de los modelos de acto didáctico reconocen la dimensión de comunicación pero no todos le dan una posición preeminente (Valdivia,). Quienes lo hacen, además, la interpretan de forma no siempre coincidente. 

En general podemos reconocer dos aproximaciones diferentes: de una parte están quienes consideran la enseñanza como acto o evento comunicacional (Zabalza, o González Soto,) y atribuyen a la comunicación el valor de elemento curricular, dinámico, el que da soporte al proceso de Enseñanza y Aprendizje en la práctica; de otra están los que sitúan la enseñanza como un tipo concreto de proceso comunicativo y le otorgan la consideración de nexo entre emisor y receptor (Heineman, y Rodríguez Diéguez). 

Los actos didácticos son interpretables desde la perspectiva de análisis propia de los actos de comunicación. Una estrategia didáctica es una estrategia de comunicación, pero no todo proceso de comunicación es educativo (Tal y como plantean Estebaranz o Pérez Gómez,)

(Visión deudora del profesor Canario Dr. ACOSTA)