28. feb., 2017

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DIMENSIONES DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES (+2) 

Las representaciones sociales se presentan bajo formas variadas : como imágenes que condensan un conjunto de significados ; como sistemas de referencia que permiten interpretar lo que nos sucede, e incluso dar un sentido a lo inesperado ; como categorías utilizadas para clasificar las circunstancias, los fenómenos y los individuos; como teorías que nos permiten elaborar explicaciones. Una concepción integradora de estos aspectos es la que creemos más interesante. 

Para Montero Mesa, las representaciones “son la expresión de una manera de interpretar y de pensar nuestra realidad cotidiana, una forma de conocimiento social y actividad mental desplegada por individuos y grupos con la finalidad de fijar su posición en relación con situaciones, acontecimientos, objetos , personas y comunicaciones que le conciernen”. 

Las contribuciones originales proporcionadas por la teoría de las representaciones sociales en general, y los aportes de Moscovici en particular, permiten a Ibáñez tomar al menos tres razones principales que tratan: 

  • el carácter “sociologizante” de su teorización en menscabo de una visión que privilegie el estudio de los procesos individuales 
  • el “verbalismo” o virtuosismo especulativo, que se juzga desconectado de la realidad, a partir del análisis del discurso y del propio lenguaje utilizado por Moscovici, considerado como metafórico 
  • su mecanismo de “anclaje”, a partir de la reformulación terminológica de viejos conceptos como el de opinión, percepción, creencia, entre otros.

En las representaciones sociales es posible hablar de marcos identitarios y de formas identitarias. El marco alude a un esquema referencial cognitivo, según el cual nuestra mente dispone de una serie de estructuras, no concientes, que permiten al sujeto asir la realidad en forma inmediata, y que se incluyen, excluyen y complementan. La forma identitaria constituye la representación conciente de sí o del otro, subjetiva y también intercambiable, en un marco identitario mental. 

Esta contribución, aportada por Guichard (2000), permite integrar enfoques de la Psicología cognitiva y de la Psicología Social que pueden dar luz a la indagación de las representaciones, teniendo en cuenta la relación entre los esquemas previos socializados y las formas identitarias construidas y asumidas por los sujetos. 

Haciendo una revisión y una autocrítica de una anterior postura considerada como “sobre simplificada”, el mismo Bruner menciona tres modos en que los sujetos representan el mundo y la realidad:

  1. a través de la enacción o modo procedimental; 
  2. mediante la imaginería o representación icónica, y 
  3. a partir de la construcción de sistemas simbólicos. 

Desde la perspectiva de la Psicología Cultural, Bruner deja en claro que “la cultura no se añade a la mente o que interfiere de alguna manera con los procesos elementales de la mente...sino que la cultura está en la mente” . 

Las dificultades relativas a la definición del constructo representaciones sociales devienen en parte de la operativización de su tratamiento, o sea, al modo en cómo éstas puedan ser reconocidas, descriptas y analizadas en función de su doble dimensión cognitiva y social, tanto desde la psicología social cognitiva como desde la sociología. Refiriéndose a esta doble dimensión, Guichard la asocia con la “raya trazada en un anillo de Moebius, quedando del lado de lo simbólico el enfoque sociológico y del lado de lo imaginario la psicología social”. 

No sólo la complejidad que deviene de esta doble dimensión y que alude a la configuración intra subjetiva (psíquica) e inter subjetiva (psicosocial) dificulta el análisis del constructo representaciones sociales, sino también el hecho de tomarlas, desde la mirada de esta investigación, en su doble perspectiva: de “materia prima” (conceptual) y de “método” (perspectiva instrumental). 

Teniendo en cuenta la perspectiva conceptual de las representaciones sociales, uno de los trabajos más representativos, pertenecientes a la psicosociología de la educación, permite tomar en consideración la práctica social del sujeto, que al ser capaz de producir una representación, refleja a través de ella las normas institucionales derivadas de su posición o las ideologías relacionadas con el lugar que ocupa. Es el caso de los trabajos de Gilly  sobre la representación social de los roles alumno-maestro y de las representaciones del alumno por parte del docente en relación a las expectativas de futuro. 

Estudios como los de Moscovici  constituyen un avance fundamental en la teoría de las representaciones sociales. Centran la atención en los significados como posibles fuentes de explicación de los comportamientos, de modo tal que es posible distinguir al menos tres tipos de trabajos relacionados con lo educativo: 

  1. los que se articulan en los centros y en sus agentes en tanto objetos sociales macroscópicos de representaciones; 
  2. los que se centran en el estudio de las representaciones recíprocas entre docentes y alumnos y 
  3. los trabajos que intentan indagar el impacto de los fenómenos de representación sobre los mecanismos y los resultados de la acción educativa. 

Desde el punto de vista instrumental, tanto para las investigaciones de orden cuantitativo como cualitativo, las técnicas de recogida y de análisis de datos en el estudio de las representaciones sociales son muy variadas. Entre ellas resulta relevante tener en cuenta los estudios basados en entrevistas libres y en el análisis de discurso (Moscovici); diseño y aplicación de cuestionarios (Abric y Vacherot; Ayestaran,); escalas (Iñiguez,); técnicas de clasificación (Aranda y colaboradores,); técnicas de asociación (Di Giacomo); y análisis de similitud (Flament). 

La necesidad de insistir en una pluralidad de metodología y en una pluralidad de instrumentos para la indagación de las representaciones sociales es insoslayable.

En relación a la práctica profesional en general, y a la práctica docente en particular, Marrero supone que “los profesores afrontan la complejidad de la enseñanza interpretándola y reconstruyéndola.... sintetizan un conjunto de experiencias cargadas de conocimientos relativos a episodios o escenarios de interacción docente - discente de los que una parte -a veces amplia, otras insignificante - pasa a formar parte del conjunto de creencias, constructos, conocimiento personal, teorías implícitas, esto es, de aquel conocimiento que es asumido e integrado como propio y auto atribuido ...empleado para interpretar el mundo. Estas teorías influyen no sólo en la concepción sino en las propias prácticas de enseñanza (decisiones y acciones) de los profesores, de modo que estructuran y organizan su mundo profesional “... 

En general, y en el contexto europeo, las investigaciones interesadas en la temática de las representaciones son más abundantes y prolíficas en los autores anglo-franceses, pudiendo citar entre otros, los estudios y tesis doctorales desarrollados por Abric  sobre juicios, conflictos y representaciones sociales; Gilli  sobre roles institucionales y representaciones del enseñante, Le Disert  sobre las representaciones de la creatividad; Käes sobre los procesos grupales y las representaciones sociales; Di Giácomo  sobre las representaciones y los comportamientos colectivos; Vala  sobre las representaciones y la violencia, entre algunos estudios de relevancia. 

En el ámbito específico de la educación, Guichard  desarrolla su investigación sobre la escuela y las representaciones de futuro de los adolescentes a partir de constructos como proyecto y expectativas de futuro, concepto de sí mismo, esquemas, hábitos y universo de sentido. 

En la línea de las investigaciones que adoptan un enfoque interpretativo a partir de las representaciones, es necesario destacar el trabajo desarrollado por Montero Mesa (2000): “Las contribuciones de las instituciones a la profesionalización de los profesores: Estudio de sus características en Galicia” , cuyo propósito básico fue el conocer las representaciones y construcciones sociales que sobre la profesionalización docente tienen los profesores, futuros profesores, formadores, administración educativa y sindicatos, como un modo de posicionamiento omnicomprensivo.