3. mar., 2017

Texto

CAMPO DISCIPLINAR 

De las Ciencias de la Educación y de la F. del Profesorado

El campo disciplinar hace referencia al desarrollo teórico, conceptual y metodológico de una ciencia en particular. Sería la conformación teórica o conceptual de un saber específico y comprende tanto el objeto como el estatuto científico de ese campo del saber. Incluye el saber sustantivo referido a la comprensión de la estructura epistemológica propia del campo, de sus ejes conceptuales, de su relevancia social y de las perspectivas de interpretación del objeto de estudio. 

El “saber pedagógico” fue reiteradamente presentado como un saber metodológico, de acompañamiento, más relacionado con la “forma” que con la “sustancia”. Debería recuperar la categoría de “competencia disciplinar” que permita pensar la Pedagogía como un campo con contenido no compartido, constituido por el conocimiento y la intervención sobre la educación y la formación. 

Este ámbito temático denominado el conocimiento disciplinar, presenta dos dimensiones y se lo considera en relación a: 

a) El objeto de estudio de las Ciencias de la Educación “construido” por los sujetos dentro del campo, que permite legitimar su posición dentro de él. Para ello se plantea la necesidad de indagar acerca de su delimitación, de su especificidad, de su autonomía y de su apertura. 

El reemplazo de la Pedagogía a favor de las Ciencias de la Educación promovió un avance y un proceso de autonomización de las ciencias auxiliares, lo que fue llevando a la pérdida de la especificidad de su objeto de estudio (tal y como en su día expuso Sanjurjo), favoreciendo su dilución. Esta opinión enfatiza la falta de delimitación clara del objeto de las Ciencias de la Educación y advierte sobre el riesgo que puede llevar a un desplazamiento desde el objeto “enseñanza” hacia el objeto “educación”, lo que conlleva en sí una conceptualización desarticulada. 

El objeto mismo de la educación es un objeto abierto, lo que hace que se vaya captando su esencia a medida que “lo vamos persiguiendo con la práctica educativa, lo vamos interpretando al tiempo que se va condensando en el transcurso de una experiencia. Esta peculiaridad da a las Ciencias de la Educación una característica particular : la de ser racionalmente inconclusas” (Gimeno Sacristán) 

Como una contribución al fortalecimiento interno, a la autonomía y especificidad del campo profesional se hace necesario delimitar y/o consensuar el objeto de estudio de las Ciencias de la Educación, como modo de ir superando los rasgos que hoy le son propios. Para Silver el objeto de las Ciencias de la Educación presenta: “fragmentariedad de los conocimientos por imprecisión del objeto de estudio y consecuente desconcierto de los alumnos que se suma al de los docentes, seriamente afectados en su identidad profesional”.

En los estudios realiados se consideraron posibles “objeto de estudio” de las Ciencias de la Educación: los procesos de enseñanza y aprendizaje (Tezanos), el sujeto pedagógico (Puiggros), la educación y la formación (Silber), la transmisión de contenidos de la enseñanza (Libaneo), la acción pedagógica (Quintana Cabanas), el método (Pasillos Valdez), la educación como práctica social (Pimenta), entre otros. 

b) En relación a la segunda dimensión del campo disciplinar, entendemos por estatuto científicoel ordenamiento de un saber acerca de un objeto de conocimiento, que permite fijar límites y funciones, y la construcción de modelos científicos para abordar el conocimiento de dicho objeto”, tal y como defienden Bella y Sanjurjo. 

Reconocer que las Ciencias de la Educación pueden desarrollar un estatuto científico implica partir de algunos supuestos como: la posibilidad de teorizar sobre su objeto de estudio, reconocer su configuración como un modelo explicativo, poseer una racionalidad y una lógica, articularse con otras disciplinas de las cuales toma teorías y conceptos, delimitar su campo, definir relaciones con las mismas y ser susceptible de una revisión crítica

En este ámbito temático surge con fuerza la necesidad de reflexionar acerca de la constitución del corpus teórico de las Ciencias de la Educación, de su especificidad, su complejidad y de sus relaciones interdisciplinarias. 

Algunas voces alertan sobre la necesidad de no desarrollar comparaciones entre diferentes campos disciplinares, y pensar en la pluridisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la aparente identidad inacabada y múltiple como distintivo de las Ciencias de la Educación.