7. mar., 2017

Texto

LA FORMACIÓN PROFESIONAL

  1. A MODO DE PRESENTACIÓN

La presente entrada intenta ser el inicio de otras para ofrecer una visión de conjunto sobre la relación formación ocupacional y para el trabajo y uso de las tecnologías, mediante el establecimiento de un marco general que permita determinar los elementos más importantes que ha estado interviniendo en esa relación.

Somos conscientes de que, en esa relación, existe todo un intrincado sistema de relaciones y que intentar resumir todo y relacionarlo con las tecnologías (eludiendo variables como situación política, social, económica, edad, aptitudes, motivaciones, etc.) puede parecer un reduccionismo temerario. Pero es que intentar abarcar todo en una breve aportación lo sería aún más, pues nos sería imposible dar cuenta de todo lo que interviene en la relación  persona, formación y recursos informáticos.

Hemos de decir que utilizamos el término “tecnología” en el sentido más general, esto es, como el conjunto de redes, dispositivos, aplicaciones y contenidos digitales que se utilizan tanto para la comunicación entre las personas como la obtención y uso de la información.

Justificar aquí la importancia de la FORMACIÓN está fuera de lugar, pues no cabe duda respecto a su implicación en el empleo, en el trabajo, en la ocupación, incluso en la promoción profesional. Sí que puede ser importante, en cambio, hacerlo respecto a la inclusión de la variable TECNOLOGÍA. 

Creemos, con todo, que a esta alturas somos sensibles al hecho de que ese uso está amparado en razones económicas (formar con estas herramientas facilita y economiza las acciones formativas de todo tipo). La transformación de las demandas laborales, por otra parte, su relación con la economía del conocimiento, parece que exige un nuevo modelo productivo vinculado a la tecnología (como defienden autores como Autor, Levy y Murname: 2003). El uso de la tecnología viene amparado también por razones sociales, en la medida en que la tecnología parece que ofrece mejores oportunidades para aprender a todos. Un tercer grupo de razones que amparan esa relación tienen su entronque con la cultura. Las tecnologías han transformado la cultura haciendo emerger (por más que incipientemente aún) la sociedad del conocimiento y eso exige apoyarse en la tecnología, es esos mecanismos que han provocado esa transformación, con el fin de que las personas no se queden fuera de su propio devenir histórico. Añadiríamos también otro grupo de razones que provienen del mundo pedagógico, que no creemos que sea necesario justificar a estas alturas, al menos en la medida en que sabemos que sin ese recurso no se lograrían las competencias necesarias hoy.

Dicho todo lo anterior hemos de confesar que nos gustaría adentrarnos en la realidad, esto es, en la comprobación de la presencia y uso de la tecnología en la formación en el mundo del trabajo, en conocer cómo estamos, cuál es el nivel de acceso por ejemplo, como lo sabemos en el ámbito formal: cuál es su uso y cómo se usa, etc.

Pero nos centraremos en la evolución acaecida en estos últimos 25 años, de acuerdo con nuestro compromiso inicial, aunque sin perder de vista esa perspectiva de continuidad.

A lo largo de esa breve historia ha habido tres tipos de actitudes en el uso de la tecnología en la formación (en paralelo a las actitudes habidas en el sistema reglado de formación, como señala por ejemplo Pedró: 2011): Hemos pasado de un cierto “evangelismo tecnológico” a un claro “pesimismo pedagógico” para llegar a un “realismo posibilista” (Pedró: 2011, 25 y ss.). Este realismo no  deja de mirar la tecnología ni la formación y la persona a formar, pues supone haber asumido que las tecnologías tienen que ayudarnos a que las personas: APRENDAN, APRENDAN MÁS, APRENDAN MEJOR Y APRENDAN DE UN MODO MÁS ADECUADO A LAS NECESIDADES ACTUALES.

Del mismo modo estos últimos años nos han permitido pasar de una formación profesional, ocupacional y para el trabajo desarrollada bajo un enfoque medieval (aprendizaje vicario) a otra más acorde con el desarrollo “postmoderno”. Veamos algunos hitos que justifican estas afirmaciones.