14. mar., 2017

Texto

1. Introducción.

El modelo tradicional fue por mucho tiempo el que mejor se adaptaba a la disponibilidad de recursos y a las necesidades de la sociedad y de la comunidad académica, sin embargo, los actuales cambios sociales y tecnológicos nos obligan a modificarlo, pero para modificarlo o introducir un modelo nuevo, hace falta realizar un estudio de la formación del docente actual, buscando el desarrollo de sus competencias en función del perfil del futuro titulado. No cabe duda de que el profesorado no estará en condiciones de desarrollar prácticas pedagógicas de calidad con las tecnologías si sigue aplicando el modelo tradicional, que fue realizado en los tiempos en que no existían las TIC.

Por esta razón, una meta educativa importante para las universidades es la formación de los profesores, como usuarios cualificados en el uso e implementación de las tecnologías y de la cultura que en torno a ellos se produce y difunde.

Padilla, Pedreros, Toledo, y Fuentes (2007), enuncian que: “A los Profesores, acerca de su quehacer pedagógico, se les está demandando el buscar y crear nuevos escenarios de enseñanza que rompan los modelos bancarios y transmisivos de información, sobre contenidos o conocimiento que sólo se aprenden en el aula. Deben generar un espacio de discusión pedagógica que se caracterice por posicionamientos constructivos, participativos y colaborativos en torno a las TICs, que cambien el tradicional apoyo que poseen, fundamentalmente en los materiales impresos y en sus prácticas pedagógicas”.

Por ello se requiere una profunda modificación de los planteamientos, modelos y métodos de enseñanza que hasta el día de hoy se han manejado. Para Padilla et al. (2007), la problemática radica:

Por no tener una política clara de formación inicial y continua del profesorado en TICs, y por otra, de realizar esta, exclusivamente desde una óptica técnico- instrumental formándolos demasiado como usuarios de estos programas, pero poco o nada en lo pedagógico, para que aprendan a incorporar esta herramienta a la práctica didáctica-curricular, y a crear entornos diferenciados de aprendizaje, constituyéndose esto en uno de los errores más significativos. 

Todo ello nos conduce a que los Profesores deben adquirir un dominio, no sólo basado en el manejo de la herramienta (manejo técnico) «sino principalmente en lo que se refiere al conocimiento pedagógico de los contenidos que enseña y a la herramienta tecnológica como recurso de aprendizaje dentro del complejo acto didáctico, además de la disposición para el trabajo conjunto y el trabajo en red» (Padilla et al. 2007)

De lo anterior se puede deducir que la tecnología por sí sola no asegura innovaciones, ni transformaciones en el quehacer educativo, si antes no se modifican los procedimientos pedagógicos con los cuales se operan las TIC, dentro y fuera del aula de clase. En tal sentido es necesario dejar claro que el modelo de acción docente deberá dar las pautas generales para que el docente, a través de estrategias didácticas, de acuerdo al medio sea capaz de estimular las mentalidades, valores y actitudes de los docentes en formación hacia la tecnología.

Es importante, que el profesorado maneje los siguientes planteamientos: ¿Cuáles serían las pautas o lineamientos a seguir para involucrar adecuadamente los medios informáticos en el desarrollo de las prácticas pedagógicas?¿Existe un modelo de acción docente adecuado para la integración de las tics en el aula? ¿Cuáles serían los subsistemas a considerar al momento de trabajar en la planificación de las prácticas pedagógicas?. 

(1) Estas ideas forman parte de una aportación realizada por Ramírez,C. y González, A.P. con el título MODELO DE ACCIÓN DOCENTE CON MEDIOS INFORMÁTICOS, enla Revista PIXEL-BIT. No 40 Enero 2012 - pp.151-170