1. abr., 2017

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LAS TIC Y LA FORMACIÓN (1): Reflexión inicial

No creo que nadie se extrañe si dedimos que uno de los mayores valores de hoy es la información y que nos encontramos en un mundo que está marcado precisamente por la “Revolución de la Información”. Es posible que no todo el mundo sea consciente de ese hecho, pero el caso es que la información se ha convertido en el arma (permítase la expresión) estratégica mas potente del mundo moderno. 

A la vez, y esta sería otra cuestión importante a tomar en consideración, esa información está al alcance de todos, a través de las TIC o TAC (Tecnologías de la Información y la Comunicación y para el Aprendizaje). Esas TIC están, como decimos, al alcance de todos y lo están para facilitar la forma de trabajar, vivir, aprender o divertirse. 

En el caso del aprendizaje parece claro que la formación hoy debe recurrir al potencial que ofrecen las TIC, con el fin de mejorar los procesos formativos y los procesos y productos de ese aprendizaje. Las TIC, a su vez, pueden ser, del mismo modo que la información, la herramienta estratégica de la formación en tanto permite flexibilizar tiempos y espacios, reducir distancias, mejorar los procesos, amparar más necesidades formativas, reutilizar recursos, disminuir el coste, simplificar la organización, introducir nuevos modos metodológicos, amparar la colaboración y la participación, etc. 

Aparte de eso, las TIC en la formación no anulan ninguna de las adquisiciones y prácticas de la formación tradicional, muy al contrario, las TIC son susceptibles de combinarse con los modos de aquella, de completarla o de sustituirla en aquellos aspectos en que sea preciso, sobre todo en la modalidad que se ha dado en llamar “blended learning” o formación combinada entre la presencial y la no presencial, lo cual permite aprovechar, a nuestro entender, las ventajas de ambas modalidades de formación 

Ya en 2005 se hablaba del “E-learning o la revolución formativa del siglo XXI” y con ese título José Lozano publicaba un artículo en la revista "Educa-pro", editada por el Grupo i-factoria.com

Y es que, entrados en el tercer milenio, es claro que el reto mayor de las empresas y el trabajo es la formación, de tal modo que tanto la formación permanente como el cambio de planteamientos afecta de un modo radical tanto a los ámbitos formales presenciales como a lo no formales, hasta el punto de que el denominado e-learning (aprendizaje electrónico) está siendo para todos ellos el medio de transformación de sus modos de actuación con el fin de llegar a satisfacer las nuevas necesidades de la sociedad actual. 

Así, el desarrollo de las TIC viene siendo el factor de transformación más radical de nuestra sociedad, en tanto está afectando al modo de comunicarnos, al modo de aprender, al modo de vivir, de construir la cultura o desarrollarla o a los modos de producción, como antes quisimos dejar ya indicado. 

Se trata de una revolución silenciosa, pero profunda, fuerte... con proyección de futuro, que está llamada a ser el instrumento de ayuda para la formación de todos y para hacerlo de un modo diferente a como hemos estado acostumbrados. He ahí la esencia de esa “revolución” que hemos hecho figurar en el título de esta reflexión. 

No estamos ante algo meramente coyuntural o ante una moda, ni siquiera ante una mera traslación de las tecnologías de transmisión de contenidos al mundo del conocimiento. El “aprendizaje” electrónico ha venido para quedarse, para erigirse en el elemento rector tanto de la sociedad de la información como de la esperada sociedad de conocimiento, pues en ambas la electrónica es su elemento rector. 

El problema no es si incluirlas o no en los sistemas sociales, sino en cómo hacerlo para que provoquen los efectos deseados y para evitar sus riesgos (pues de ambas cosas hay en su uso), pues sólo eso va a garantizar el futuro. De ahí los sucesivos programas nacionales y supranacionales y que, en estos momentos, se esté llegando al 50% en el número de acciones formativas que se plantean ya desde los formatos “e-learning”. 

Hay varias características extrínsecas que están favoreciendo este hecho, como su flexibilidad o su precio, que es cada vez más asequible. Eso aparte de su valor intrínseco, en la medida en que cada vez está demostrando un mayor valor para el desarrollo profesional.