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13. abr., 2017

LA EDUCACIÓN SUPERIOR, HOY (6)

EN QUÉ QUEDARÁ EL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR?

 

Un poco después, el Diario Oficial de la Unión Europea del 12 del 12 de 2009 recogía las “Conclusiones del Consejo y de los Representantes del los Gobiernos de los Estados miembros reunidos en el seno del Consejo de 26 de noviembre de 2009 sobre el desarrollo del papel de la educación en un “triángulo del conocimiento” que funcione plenamente“.

Dicho documento da para muchos comentarios, pero ahora quisiéramos centrarnos solamente en los RETOS ESPECÍFICOS que para el SECTOR DE LA EDUCACIÓN plantea dicho documento:

  • la necesidad de colmar la brecha cultural entre educación — en el sentido de enseñanza, aprendizaje y transmisión de valores socioculturales — y la investigación e innovación en la esfera comercial,
  • la necesidad de una mayor cultura innovadora y empresarial en el sector universitario,
  • la necesidad de mejorar la comunicación y la movilidad entre el mundo de la enseñanza y la investigación y el mundo de la empresa y de la economía en el sentido más amplio; y de fomentar la movilidad y el intercambio de ideas entre las diferentes disciplinas académicas y de investigación,
  • la necesidad de una mayor reforma de las estructuras de gobierno y de financiación de las universidades, que permita niveles superiores de autonomía y de responsabilidad con el fin de facilitar unos ingresos más diversificados y una colaboración efectiva con el mundo empresarial y equipar a las universidades para que puedan participar en el triángulo del conocimiento a una escala global

No hay que olvidar que el año 2010 señalaba un momento clave para la Educación en Europa, una vez aprobados los objetivos que en Educación y Formación situó la UE en 2007 y que quisiera recordar ahora, puesto que completan algunas de las cuestiones planteadas anteriormente:

  1. Reducir los indicadores de abandono escolar y situarlos en un 10% como máximo
  2. Lograr que el 85% de las personas completen la Enseñanza Secundaria superior
  3. Reducir un 20% el número de alumnos con dificultades de comprensión lectora
  4. Logar que al menos un 12,5% de los adultos participen en programas de Formación Continua
  5. Aumentar un 15% los licenciados en ciencia y tecnología

 La metas están claras, aunque los objetivos se ven lejanos, al menos observando los últimos informes de la Comisión Europea de 2009, pero… siempre hay que mantener la esperanza… y eso habrá que hacer, aunque a la vez propondremos que la educación deje de ser el ámbito de las grandes declaraciones y pase a ser uno de acción clara y contundente. La sociedad lo requiere y el futuro lo reclama.

Decíamos también que nos detendríamos en el nivel universitario, en la medida en que su cambio es el más visible y vigente en el momento actual.

Me hizo gracia el respecto que un titular del Diario EL PAIS de día 9 de marzo de 2010 titulara una entrada del siguiente modo: “Europa no sigue el modelo español de Bolonia” cuando, de los 46 (cuarenta y seis) países comprometidos con ese proceso son 3 (tres: Bulgaria, Ucrania y Escocia) los que siguen el modelo adoptado en España.

Al final son tres los modelos que se vienen usando en el proceso de “convergencia”. Uno de tres años para el grado y dos para el postgrado, otros (España entre ellos) con 4 años para el grado y 1 para el postgrado y otros más con 4 años para el grado y 2 para el postgrado.

El tema, aunque pueda parece fuera de la importancia del resto de niveles educativos o de menos enjundia social, es especialmente importante por cuanto afecta al máximo nivel de cualificación profesional. 

Al respecto puede haber todo tipo de posturas, por cuanto se pueden ver bondades y debilidades en cualquiera de los modelos adoptados. Pienso que el problema no es el modelo matemático de la arquitectura, sino el que se mantengan TRES modelos (difícil matemática para “converger”) y el que los cambios CUALITATIVOS (metodológicos, de modelo didáctico, de atención al aprendizaje del alumno, de recursos…) se estén obviando por dejación, por inercia o por falta de financiación. Al respecto, el artículo de EL PAIS que citaba antes, relata: “Y la calidad de las reformas tiene mucha relación, entre otras cosas, con la inversión. El informe de Eurydice señala que, en medio de la crisis económica, 11 países han aumentado el presupuesto universitario más de un 5% este curso (Austria, Francia o Portugal, entre otros), mientras siete lo han disminuido más de un 5% (por ejemplo, Croacia, Islandia o Irlanda). España está en el grupo mayoritario de los 18 países que lo han aumentado, pero por debajo del 5%”

El caso es que, en el año en que debía culminar el conocido como Proceso de Bolonia (2010) no se logró modernizar ni armonizar apenas nada y se está perdiendo la oportunidad de modernizar realmente la forma de enseñar de los profesores y de aprender de los alumnos… a la vez que están apareciendo otros problemas no previstos, que pueden acabar de desvirtuar el espíritu con el que surgió esta “refundación” de la universidad.

De hecho, la Asociación Europea de Universidades (EUA, en sus siglas en inglés) ya advirtió en un informe de 2007 de dos de las grandes dificultades de la reforma: pretender ponerla en marcha a coste cero, sin financiación extra; y el riesgo de que la transformación sea meramente cosmética, a lo que habría que añadir una tercera cuestión no menos importante, como es la implicación de los alumnos, que tampoco se ha logrado y resulta que un cambio así exige cambios en los profesores, pero también en los alumnos.