20. abr., 2017

Texto

Aprendizajes para el tratamiento de información en la sociedad del conocimiento  (5)

Como hemos comprobado, los tres enfoques adoptan una perspectiva bastante reduccionista al centrarse en una o solo algunas de las dimensiones que cabe reconocer desde una concepción amplia de la alfabetización mediática y audiovisual. 

En los años noventa se presentaron algunas propuestas más globalizadoras, contextualizadas y prácticas, centradas en la experiencia del estudiante como consumidor de mensajes audiovisuales y eventual productor y comunicador de otros propios. En este último sentido tuvo particular interés el movimiento Media Education. En todo caso la alfabetización audiovisual sólo afectó parcialmente al currículo educativo en los años ochenta y noventa. 

A partir de la primera década del siglo XXI se pierde singularidad como consecuencia de los últimos desarrollos tecnológicos digitales, de modo particular, la irrupción de las redes telemáticas. Hoy resulta muy difícil comprender esta alfabetización o promover desde la acción didáctica la adquisición de habilidades y conocimientos o el desarrollo de actitudes en comunicación audiovisual sin establecer relación con la tecnología digital. Los mass media utilizan soporte digital y la comunicación que plantean hoy, en buena medida, está mediada por ordenadores y se desarrolla a través de redes. De hecho el cine, 

La alfabetización informacional 

Conocida como Alfin, esta alfabetización persigue la adquisición de habilidades de tratamiento de la información: búsqueda, selección, procesamiento y comunicación para transformarla en conocimiento aplicando tecnologías apropiadas (Vivancos, 2008: 35). En un contexto donde la construcción de conocimiento está asociada al uso de las tecnologías digitales, los límites entre alfabetización mediática e informacional son muy difusos (Lee y So, 2014: 138). 

Alfin hemos de asociarla actualmente a las dificultades crecientes que cualquier ciudadano tiene para acceder a la información recogida en fuentes diversas, muy diversas. El desarrollo de la sociedad informacional y finalmente de la sociedad del conocimiento ha producido la necesidad de tratar una ingente cantidad de datos en páginas web, blogs, foros u otras herramientas en Internet y formatos digitales en general cuya consulta suele ser compleja. El problema no es el acceso, sino la sobreabundancia. Hay muchísima información en la Red y se trata no solo de buscarla sino también de tener criterios para realizar selección y tratamiento. 

Alfin también se asocia a las necesidades de formación que a lo largo de la vida se van a exigir a los ciudadanos (Declaración de Alejandría de 2005), el multiculturalismo, la superación de las desigualdades económicas y sociales a nivel mundial, etc. Hoy el desarrollo de la competencia informacional está también vinculado a la formación para acceder y usar los recursos de información específicos contenidos en bibliotecas y bases de datos 

La American Library Asociation (ALA, 1989) ha definido Alfin como la «capacidad de comprender y un conjunto de habilidades que capacitan a los individuos para reconocer cuándo se necesita información y poseer la capacidad de localizar, evaluar y utilizar eficazmente la información requerida» (en Area, Gros y Marzal, 2008: 69). En términos bastante coincidentes con los anteriores, la Declaración Hacia una sociedad alfabetizada en información (UNESCO, 2003) la define como «el conocimiento de las propias necesidades y problemas con la información, y la capacidad para identificar, localizar, evaluar, organizar y crear, utilizar y comunicar con eficacia la información para afrontar los problemas o cuestiones planteadas» (en Vivancos, 2008: 36). 

Alfin apunta la necesidad de que cualquier ciudadano disponga de las capacidades y desarrolle las habilidades necesarias para buscar, analizar, seleccionar y elaborar todo tipo de información con independencia del canal y la forma de representación utilizada. Así por ejemplo, la Association of College and Research Libraries formuló en 2000 una relación de habilidades o competencias estándar (en Area, Gros y Marzal, 2008: 70) que debe reunir una persona para que pueda ser considerada como alfabetizada en uso de la información (Information Literacy): 

  • Determinar el alcance de la información requerida. 
  • Acceder a ella con eficacia y eficiencia. 
  • Evaluar de forma crítica la información y sus fuentes. 
  • Incorporar la información seleccionada a su propia base de conocimientos.
  • Utilizar la información de manera eficaz parar acometer tareas específicas.
  • Comprender la problemática económica, legal y social que rodea al uso de la información, y acceder a ella y utilizarla de forma ética y legal.

En general, Alfin incide en la necesidad de ampliar la alfabetización más allá de la lectoescritura. En esto coincide con la alfabetización audiovisual. Además, en ambos casos el elemento crucial es el impacto que genera en el ámbito de la creación y la transmisión de la información la llegada de las nuevas tecnologías y la necesidad de dominar nuevos lenguajes

En el caso de la alfabetización informacional, la perspectiva es la de acceso y uso de los medios tecnológicos para el procesamiento de la información, no la de producción, que en cambio sí está presente en la descripción amplia de alfabetización mediática o audiovisual. Tampoco Alfin se vincula a ningún medio concreto. No obstante, como comprobaremos, la extensión de las redes telemáticas acaba por dar sentido a las propuestas que asocian esta alfabetización con la digital. 

Hoy el peso que tiene la información contenida en soportes digitales y que puede transmitirse a través de Internet es dominante. Su forma de tratamiento tiene una especificidad tal en relación con la que se encuentra en otros soportes que, creemos, justifica un enfoque globalizado

 

ACOSTA BARROS y GONZÁLEZ SOTO. 2014