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24. abr., 2017

Aprendizajes para el tratamiento de información en la sociedad del conocimiento  (9)

Tratamiento de la información y competencia digital (TICD) 

La educación cumple una función social de primer orden en la alfabetización de la población. Reconocidas las necesidades formativas, particularmente las derivadas del uso de las TIC en los procesos vinculados con la información y la comunicación, la clave está en determinar cómo se produce su integración en la acción didáctica. En nuestro ámbito ese objetivo lo cumple la competencia en TICD en bachillerato y la necesidad que hay de apoyar su desarrollo. 

La perspectiva competencial centra la atención en el saber hacer pero desde una interpretación contextual y estratégica del aprendizaje. En el caso de la competencia en TICD se trata, igual que otras, de reconocer en el sujeto la capacidad para movilizar sus conocimientos y transferir sus aprendizajes a la resolución de un problema real o verosímil. En este caso se exige el uso de las TIC para procesos tales como buscar, seleccionar organizar, almacenar, crear, transformar y/o comunicar información. Por tanto, una primera aproximación a la competencia en TICD nos indica que es mucho más que la pericia de uso instrumental de herramientas tecnológicas o la aplicación de destrezas a procesos formalizados de tratamiento de información. Implica, como compartimos aquí, el desarrollo de habilidades y la adquisición de conocimientos sobre cómo se puede transformar información, comunicarla con eficacia en torno a una finalidad, aprovechar la tecnología para colaborar en la producción de conocimiento ... Lógicamente así planteada la competencia, los límites en relación con otras competencias son difíciles de trazar (Marco Stiefel, 2008: 19). Cuando alguien intenta resolver una situación problemática, lo normal es que tenga que movilizar un conjunto amplio de competencias de distinto tipo en interrelación. 

Los estudiantes que cursan la ESO tendrían que ser capaces de adentranrse en una formación orientada a que pudiesen seguir en un futuro estudios bachiller o de formación profesional media o superior. Se entiende que cualquiera de ellos, graduado en secundaria obligatoria, tendría que poseer un nivel de desarrollo de sus competencias básicas, entre ellas en TICD, relevante, al menos el suficiente para desenvolverse con autonomía en la vida y afrontar estudios de enseñanza postobligatoria. 

De otra parte, el currículo base de bachillerato estatal no incorpora las competencias como uno de sus elementos, a diferencia de lo que sucede en las enseñanzas obligatorias o, desde un planteamiento diferente, sucede con los estudios de formación profesional y universitarios. Solo algunas comunidades recogen las competencias en sus currículos, normalmente desde la consideración de la doble presencia de competencias específicas (vinculadas a las áreas de conocimiento y disciplinas científicas) y transversales, generales o instrumentales (continuadoras de las competencias básicas). 

Dadas estas circunstancias, complejas en relación con la consideración de las competencias en bachillerato, hemos optado por seguir una triple aproximación al concepto de competencia en TICD. En primer lugar analizamos los antecedentes, la definición y las dimensiones de reconocimiento y desarrollo de la competencia básica en secundaria. Lo hacemos porque consideramos que es una perspectiva imprescindible pues realmente es la referencia competencial de logro del alumnado recién graduado en ESO. También reparamos en la construcción conceptual que, con dificultades, hacemos de la competencia en TICD como competencia general en bachillerato a partir de los currículos de varias comunidades y analizamos qué elementos de continuidad y novedad, en relación con la competencia base, se reconocen.